Salud y consumo moderado de vino
- Noticias de vino
- 22 octubre 2026
La aportación de energía
El hombre incorpora el vino a sus relaciones sociales, las cuales fomenta; a sus hábitos alimenticios, comprobando cómo mejora el gusto de los alimentos y cómo le aporta energía; a sus prácticas curativas, al descubrir sus propiedades benefactoras para la salud; y a su vida espiritual, al experimentar que le proporciona un estado de conciencia propicio para relacionarse.
El consumo moderado del vino
Me gustaría transmitir la idea de que la ingestión diaria de una moderada cantidad de vino tinto, no constituye un defecto, sino al contrario una virtud, que su organismo les sabrá agradecer, y para apoyar estos dos conceptos:
1. 'El consumo moderado de vino en las comidas, favorece la salud.
2. 'Una dieta que aspire a ser llamada mediterránea necesariamente ha de incorporar el vino tinto en su composición'.
A diferencia de las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas, el alcohol no nutre y tiene efectos nocivos y tóxicos para el organismo, de aquí que cuando aconsejamos el vino como alimento siempre insistimos en que su consumo sea moderado.
El vino favorece la digestión de los alimentos. Cuando nos disponemos a comer, supone un recreo para los sentidos: para la vista, por su color, transparencia y brillantez y para el olfato por sus variados aromas. Con esta preparación y la llegada de los manjares, la boca empieza a hacerse agua, el estómago se dispone a segregar, vaciando sus células y los movimientos peristálticos reclaman recibir los alimentos. Todos los primeros bocados, si van acompañados de un sorbo de vino, su componente ácido, ayuda a que la pepsina trabaje en inmejorables condiciones para desdoblar las proteínas. El estómago está trabajando a gusto y ya presentimos que vamos a tener una buena digestión, pues ni siquiera los hidratos de carbono nos van a producir flatulencias ya que están desdoblados prácticamente'.
El vino y la digestión
Según Weisse de la Universidad Oeste de Virginia, la ingesta de vino en las comidas ayuda a la digestión por ser capaz de destruir bacterias en el estómago. El estudio del autor antes referido, realiza un análisis comparativo entre los efectos antimicrobianos del salicilato de bismuto y los del vino, encontrando que son mucho más intensos los ocasionados por este último. Posteriormente, Murray encuentra que los consumidores de 3 a 6 vasos de vino a la semana tienen una disminución del 11% del riesgo de infección porhelicobacter pylori, agente microbiano que hoy se sabe que interviene activamente en la génesis de la gastritis, de la úlcera péptica y del cáncer gástrico.
No es aconsejable tomar vino fuera de las comidas, para que no llegue el alcohol a un estómago vacío, para retrasar su absorción, como he dicho antes, y también para controlar la cantidad bebida, al habituarnos a ingerirla sólo durante las comidas.
Según Renaud y De Lorgeril, en un trabajo de Lancet, el vino consumido durante las comidas, al absorberse más lentamente, tiene un efecto más prolongado sobre las plaquetas, evitando su adherencia al endotelio, precisamente cuando las plaquetas más lo necesitan: en el periodo de tiempo que están bajo la influencia de los lípidos, que se van incorporando al plasma, procedentes de la digestión, lípidos que favorecen la reactividad y adherencia de las plaquetas.
Por su contenido en polifenoles, el vino tiene un efecto antirreumático y antialérgico, entre otras cosas, por su capacidad de captar y de neutralizar los radicales libres derivados del oxígeno.
Así mismo, existen otras acciones beneficiosas como diurético, evitando la aparición de cálculos renales, o como sustituto de potasio o de complejos vitamínicos.
Los riñones y el vino
Curhan de la Universidad de Harvard informó que el vino tinto reduce un 39% el riesgo de padecer cálculos renales, en un amplio estudio en el que se compararon los efectos del vino tinto con los de otra serie de 21 diferentes tipos de bebidas, y la acción beneficiosa del vino tinto superaba con creces al resto de bebidas.
Alguien me podría preguntar si los efectos beneficiosos del vino no se extienden a todos ellos, incluidos los rosados y blancos. Sí, pero en menor cuantía, ya que los denominados polifenólicos antioxidantes, a los que me referiré más adelante, se encuentran en altas concentraciones en la piel de la uva, en las semillas y en los raspajos, que la fermentación y la maceración se encargarán de liberar. Esta liberación se intensifica por técnicas de activación mecánica (remontado) o batido (bazuqueado).
Otro tanto cabe decir de la denominada fibra dietética saludable (FDS), el tercer componente mayoritario del vino, tras el agua y el alcohol, cuya cantidad es notablemente superior en los vinos tintos.
Las FDS son fibras solubles de polisacaridos no digeribles, con polifenoles asociados a su matriz. Su detección fue posible gracias a tratamientos enzimáticos y al uso de la diálisis. La cantidad de FDS es de 0,2 g/l en los blancos, 1 g/l en tintos y llega a los 1,4 g en los vinos tintos de la variedad Monastrell, característicos de Jumilla (7).
El Dr. Waterhouse, investigador de la Universidad de California, sostiene que el vino es una de las mejores fuentes de polifenoles y de antioxidantes disponibles para los humanos.
Conclusiones
En general, se puede considerar que la ingesta diaria de alcohol no debe de rebasar 40 gramos, repartido en las comidas principales, lo que para un vino tinto de 12o, significa una cantidad diaria inferior a 400 ml para el hombre. La mujer no debe de superar los 300 ml diarios.
Hay un fenómeno perfectamente documentado y de suma importancia para la salud y es el efecto beneficioso que el vino tinto tiene sobre nuestras arterias, deteniendo su envejecimiento.
Articulo desarrollado por iberoWine